orría el año 1871... y se producía la Batalla de Ñaembé, una de las últimas gestas guerreras que Corrientes tuvo que enfrentar con su reconocido coraje y decisión en procura de preservar las instituciones del país.


Al levantarse el entrerriano Ricardo López Jordán, a quien se le atribuyó la autoría intelectual del asesinato de Justo José de Urquiza, el presidente Domingo F. Sarmiento ordenó al general Emilio Mitre invadir Entre Ríos, a quien se le plegó en tren de apoyo desde Corrientes el coronel Plácido Martínez al frente del Batallón Goya. Luego el gobernador Santiago Baibiene, instalado al frente de las tropas correntinas e impuesto de la eminente invasión de López Jordán a la provincia, concibió el plan de atraer al entrerriano hacia la ciudad de Goya y desplegó toda su estrategia en torno a la Laguna de Ñaembé. El coronel Desiderio Sosa tuvo una activa participación al decidir el momento del ataque.


La acción se inició y en determinado momento el espectáculo llegó a ser imponente, una batalla digna de las grandes epopeyas guerreras de la historia universal.


La batalla duró varias horas y finalmente triunfaron las armas nacionales que en Ñaembé comandaba Santiago Baibiene y que contaba en sus filas con prominentes hombres de armas del país, actuando también muy joven el capitán Julio Argentino Roca.
La notable estrategia del gobernador Baibiene, la habilidad militar del Coronel Desiderio Sosa y el incomparable ímpetu y coraje de Plácido Martínez, fueron los símbolos más nítidos de esta memorable batalla.

Santiago Baibiene


orría el año 1841... y fallecía Valentín Acuña. Fue fusilado por huestes rosistas en el campamento de Santos Lugares, tras la derrota de Lavalle en la batalla de Rodeo del Medio.


Nació en Curuzú Cuatiá en 1809 y cuando el general Juan Lavalle llega a Curuzú Cuatiá el 18 de octubre de 1839 y conferencia con Pedro Ferré para organizar el Segundo Ejército Libertador, Acuña ya estaba al lado de las dos grandes figuras dispuesto a acompañar a quien fuera la segunda espada de San Martín en las luchas por la emancipación nacional.


Comandando los Escuadrones de Acuña peleó en Don Cristóbal el 10 de abril de 1841 y en Sauce Grande ese mismo año el 16 de julio. Luego siguió a Juan Lavalle en su largo peregrinar por Buenos Aires, Santa Fe, Quebracho Herrado, hasta que en Rodeo del Medio, a las órdenes del general Aráoz de Lamadrid es tomado prisionero y conducido a los cuarteles de Santos Lugares, donde Juan Manuel de Rosas tenía concentrado a la mayoría de sus fuerzas militares. Allí fue ajusticiado.

En esta Casa "La Luz" era recibido por el general Juan Lavalle en el Rincón del Ombú.

orría el año 1841... y Bartolomé Ramírez se subleva contra su jefe al llegar a Santiago del Estero y se pasa a las filas del gobernador de esa provincia.

Natural de Corrientes, prestó servicio en las fuerzas militares de la provincia, incorporándose al Ejército Libertador del general Lavalle, el que parte de Curuzú Cuatiá el 27 de febrero del campamento de Rincón del Ombú.

Esta fuerza estaba integrado por 3.360 hombres (menos la reserva), 531 eran de infantería y 58 de artillería, con dos piezas de a cuatro. La división y las legiones llevaban los nombres de sus respectivos jefes. Se destacaban el coronel José López (a) López Chico y el general Vicente Ramírez. Entre ellos partía Bartolomé Ramírez.

Iniciaron la marcha libertadora con gran entusiasmo y valentía, de los que hicieron derroche, entonando la canción guerrera que habían adoptado, el himno “A la lid” atribuido al poeta uruguayo Francisco Acuña de Figueroa.

Libra el 18 de marzo su primer combate contra las fuerzas de Pascual Echagüe, en las alturas que dominan el arroyo don Cristóbal, cerca del Diamante, Entre Ríos, se enfrentan el 10 de abril los ejércitos de Echagüe y Lavalle. El choque dejó un saldo netamente favorable para el Libertador pues la caballería de Echagüe se desorganizó y desbandó, pero Lavalle no supo rematar su obra y dejó escapar la oportunidad de acabar con el ejército enemigo. Entre Paraná y Diamante se topan nuevamente el 16 de julio en un intenso duelo de artillería. La actitud de Lavalle durante esta batalla fue sospechosa y llevó al gobernador de Corrientes Pedro Ferré a afirmar que se dejó vencer para tener un pretexto para cruzar el río Paraná e ir en busca de su principal objetivo: Rosas en Buenos Aires.

Finalmente embarcó Lavalle sus tropas el 29 de julio en la escuadra francesa que estaba a las órdenes del comandante Penaud y zarpó río Paraná al sur, iba en busca de Rosas a su propio bastión, Buenos Aires. Allí continuaba junto a quien fuera la primer espada de San Martín en su campaña libertadora, el denominado héroe de Riobamba.

En Arrecifes, el 14 de agosto de 1840, Juan Lavalle abrió su ejército en dos columnas, una al mando del coronel Vilela que avanza hacia Carmen de Areco y la otra a sus propias órdenes dirigiéndose hacia San Antonio de Areco. Lavalle entra en Luján el 29 de agosto y el 3 de septiembre está en Merlo, pero sin disparar un tiro el 6 de septiembre levantó el campamento la historia no alcanzó nunca a desentrañar el “misterio” de ¿por qué - si Lavalle lo tenía a Rosas a su merced - ¿no lo atacó?

Lavalle retornó sobre sus pasos, alcanzando Luján el día 8 y dos días mas tarde Arrecifes. Desde la Cañada de Giles, el 9 de septiembre, escribe una carta a Montevideo dirigida a su mujer Dolores Correa, contándole las vicisitudes de su marcha.

Tras tomar Santa Fe Lavalle, siempre acompañado por Bartolomé Ramírez más 300 correntinos, Lavalle se dirige a Córdoba y Manuel Oribe lo alcanza en Quebracho Herrado el 28 de noviembre infligiéndoles un desastre. El 8 de enero casi en el límite de Córdoba y La Rioja, el general Pacheco derrota al pequeño ejército de 1.000 hombres que a las órdenes del general Vilela había destacado allí el general Juan Lavalle. El 15 de enero juntando los sobrevivientes de San Calá, mientras Manuel Oribe andaba acosando su marcha, el general unitario, enfermo y agotado, seguía su marcha hacia el norte.

Bartolomé Ramírez al llegar a Santiago del Estero, donde debía contribuir con la destitución del gobernador Juan Felipe Ibarra, se subleva el 26 de enero y se pliega a las filas oficiales.

Ya en el bando federal rosista, colaboró con Pascual Echagüe, participando en sus fuerzas en la batalla de Caá Guazú el 28 de noviembre de 1841 e interviniendo en la ocupación de Corrientes tras la batalla de Arroyo Grande el 6 de diciembre de 1842. En lo años posteriores a 1844 estuvo a las órdenes del general Urquiza, pero al producirse el pronunciamiento de éste, pasó al bando de Rosas.

En 1861, el Presidente de la República, doctor Santiago Derqui, le dio el grado de coronel de caballería de los ejércitos de la Confederación y en tal carácter participó en la batalla de Pavón. Murió en la localidad entrerriana de La Paz, en el año 1881.

Juan Lavalle

Juan Manuel de Rosas

orría el año 1917... y fallecía Antonino Arballo, quien participó activamente en la defensa de Corrientes cuando la invasión paraguaya en 1865.


Nació en la ciudad de Corrientes en el año 1847 y cuando la guerra de la Triple Alianza el gobierno le otorgó el grado de coronel de guardias provinciales en mérito a su actuación heroica. Participó en los duros enfrentamientos en tierra guaraní y al volver de suelo paraguayo se dedicó a las tareas agropecuarias y también a la política. Fue diputado provincial por el Partido Liberal en varias ocasiones y también se desempeñó en una banca en el Senado Provincial.


Su deceso se produjo en la ciudad de Buenos Aires el 26 de enero de 1917.

Antonino Arballo