orría el año 1839... y se producía la Batalla de Pago Largo, sin duda una de las jornadas más triste que recuerda nuestra historia, pero a la vez un mojón de heroísmo que marcó a fuego las luchas de Corrientes por la Libertad, la Organización Nacional y la Soberanía de nuestro país todo.

El sur de la provincia y en particular el departamento de Curuzú Cuatiá, es el escenario en el que las tropas del coronel Genaro Berón de Astrada descansaban desde el día 29, luego de la movilización que había efectuado el gobernador al frente de las mismas para situarse en ese punto de la provincia.

El gobierno de Corrientes había efectuado una Alianza con el Presidente del Uruguay general Fructuoso Rivera, pero finalmente los orientales no aportaron nada desde el punto de vista militar.

Por entonces, Francia mantenía el bloqueo económico en respuesta a la Ley de Aduanas dictada por Rosas, la que favorecía a los ingleses en perjuicio de los franceses; y precisamente esta situación fue el detonante, ya que Berón de Astrada, dado la asfixiante situación económica que sufría Corrientes negocia directamente con los franceses, al igual que los santafesinos.

El gobierno de Francia, para levantar el bloqueo, exige al gobernador de Corrientes que debía desligarse de la política dictada por Juan Manuel de Rosas y que los ciudadanos franceses fueran tratados en suelo correntino como los de la nación más favorecida. Berón de Astrada ya estaba jugado y esto lo llevó a dictar el 6 de este mes de marzo la declaración de guerra contra el gobernador de Buenos Aires, quien manejaba las Relaciones Exteriores por delegación del resto de las provincias.

Esta actitud de Corrientes, sumada al auspicio por parte de Berón de Astrada de dictar una nueva Constitución Provincial en Corrientes, llevó al gobernador de Buenos Aires a ordenar a su lugarteniente, el gobernador de Entre Ríos Pascual Echagüe a que invada Corrientes, ataque y arrase con todo lo que se le anteponga en su camino. Uno de sus principales oficiales, era el joven Justo José de Urquiza.

Echagüe acampó el 30 de marzo a orillas del arroyo Basualdo y sus fuerzas aguerridas y disciplinadas ascendían a 6.000 soldados conducidos por jefes competentes. Los entrerrianos avanzaron en tres columnas: una comandada por Urquiza, la segunda por Servando Gómez y la restante por el mismo Echagüe. El ejército correntino estaba integrado por 4.500 hombres, casi en su totalidad eran inexpertos reclutas y oficiales improvisados, que en su gran mayoría ni uniformes tenían. Llevaban como única divisa una cinta celeste y blanca con la inscripción "Ejército Libertador" y entre otros jefes actuaron junto al gobernador: Vicente Ramírez, López Chico, Manuel Olazábal y Tiburcio Rolón.

En la madrugada del 31 de marzo de ese año 1839 el gobernador de Corrientes Genaro Berón de Astrada, sereno y entusiasta, a la vez que con la grandeza profunda de su causa, con fe intensa en la justicia y en la razón que lo acompañaban, recorrió montado en su hermoso caballo bayo el frente de sus tropas arengándolas con frases ardientes y breves.

Desplegadas las fuerzas combatientes avanzaron los correntinos con más bríos que táctica militar. Echagüe contraatacó con sus regimientos bien armados y Urquiza entró por la izquierda resultando batida la caballería de Corrientes. Aquello fue un entrevero de lanzas, espadas, fusiles y de chuzas durante cinco horas infernales. Olazábal se retiró apresuradamente del campo de batalla siguiendo a sus desbandadas fuerzas y López “Chico” y Ramírez hicieron otro tanto, sin que la reserva que se encontraba a retaguardia entrara en la lucha. Pero así como hubo estas actitudes realmente vergonzosas, también campeó el heroísmo de la artillería, que perdió a su jefe y parte de la infantería. El batallón de Rebajados luchó denodadamente contra los indios auxiliares chaqueños del ejército entrerriano. A sus vez Berón de Astrada se batió heroicamente con sus Granaderos a Caballo y según la tradición, cuando se le aconsejó que huyera porque ya no había esperanza de frenar la derrota, contestó al capitán Justino Silva: “Seguid vosotros, yo he venido a vencer o a morir”. La muerte fue lo que halló. Aunque las versiones de como la halló han sido encontradas.

Dieciocho lanzazos tenia el cuerpo de Berón de Astrada, al que habían arrancado una oreja y cortado una lonja de piel de cuatro centímetros de ancho de la espalda, desde la nuca hasta los muslos. Un humilde sacerdote resolvió la situación, arriesgó su vida y seccionó el cuerpo del mártir, conduciéndolo en una bolsa desde Curuzú Cuatiá a Corrientes, llevándoselo a sus hermanas.

Murieron 1.960 correntinos, incluso 80 jefes y oficiales; cayeron 800 prisioneros que fueron degollados, se perdió el archivo de Berón de Astrada, un estandarte, 6 carretas y 4.000 caballos. Luego del combate vino el degüello de los prisioneros, 1.250 fueron tomados prisioneros, de los cuales 800 fueron muertos y sólo quedaron con vida 450.

...Y en los llanos de "Pago Largo, Corrientes es vencida en una de las batallas más sangrientas que recuerde la historia argentina. Dijo Manuel Florencio Mantilla “Corrientes fue vencida y enlutada, pero no sus hijos que allí murieron, porque no hay victoria que iguale los lauros del martirio y el que sella su causa con la vida se impone y vence a la muerte misma".






Batalla de Pago Largo

Genero Berón de Astrada

Juan Manuel de Rosas

Justo José de Urquiza