Corrientes y la historia nacional


Artigas desengañado nombra a Andresito

Desengañado el Gral. José Gervasio Artigas, por la actitud neutralista del Paraguay y por la situación en que habían quedado los pueblos misioneros luego de los turbulentos sucesos del año 1814, creyó oportuno nombrar Comandante General de Misiones a una persona capaz, de su entera confianza, que compenetrado de su ideario pacificase los pueblos, restableciese los derechos de los naturales y tratase de recuperar la integridad perdida, para que Misiones –como una Provincia más de la Liga–, contribuyese junto con sus hermanas a afianzar el sistema. Para ello, como diría Martín de Moussy, tenía “un instrumento maravillosamente idóneo para ese papel”: el tape misionero, Andrés Guacurarí, su hijo adoptivo, a quien como tal había criado y educado, permitiéndole incluso usar su apellido.

Originario de San Borja, Andresito nació un 30 de noviembre, de 1778 según algunos autores, cerca de 1783, conforme a otros. Joven se agregó al entorno de José Gervasio de Artigas quien, posteriormente, lo adoptará como su hijo, alrededor de 1796, cuando el caudillo oriental recorría el “lejano norte” de la banda oriental.

Sabía leer y escribir correctamente y su instrucción nada común para la época se completará cuando, siguiendo a su padre adoptivo, se incorpore al Cuerpo de Blandengues, donde adquirirá la experiencia necesaria para un día, impensadamente, volver a su provincia natal a gobernarla.

En marzo de 1815, Andresito –como cariñosamente lo recuerdan los misioneros–, con un corto número de tropa, acompañado de su secretario y capellán, el franciscano Fray José Acevedo, sin contratiempos y con el beneplácito de sus connaturales, se instalará en Santo Tomé. Al poco tiempo, en abril, tendrá ya recuperados los pueblos del departamento de Concepción, que habían quedado ocupados por los paraguayos desde su invasión a fines de 1814. Dispuso, en los mismos, la realización de asambleas electorales, en las cuales, por mayoría de votos fueran elegidos los diputados a ser enviados al Congreso de Oriente o Arroyo de la China, convocado por Artigas.

Se inicia de esta manera el llamado periodo artiguista en la historia.

El nombramiento de Andrés Artigas como Comandante General de Misiones no estuvo limitado únicamente a los 10 pueblos de los departamentos de Yapeyú y Concepción, que hasta ese momento habían estado sujetos a las autoridades de Buenos Aires, sino también a los pueblos del departamento de Candelaria que, desde 1811, estaban bajo "custodia" del gobierno de Asunción, criterio que se apoyaba en una realidad geopolítica heredada del tratado del 12 de octubre de 1811. El que en su artículo 4º otorgaba a Asunción la "custodia" del departamento de Candelaria, hasta que el Congreso resolviera la demarcación definitiva.

Recuperada Candelaria, la antigua capital de Misiones, no solamente serán ocupados –ya sin contratiempos–, los restantes pueblos de la margen oriental del Paraná: Santa Ana, Loreto, San Ignacio y Corpus, sino también el vasto espacio que se extendía hasta los límites con Corrientes, en el Santa Lucía, ocupado por los paraguayos desde 1811.

Andresito
Reducciones guaraníes



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