orría el año 1810... y se realizaba la reunión de ayuntamiento en la plaza principal de Corrientes para elegir el diputado que representaría a la provincia en la Junta Grande.
Este pedido lo había hecho la Primera Junta en su primera comunicación al Cabildo de Corrientes y sus miembros convocaron, tras manifestarse primero a favor de la causa de mayo, a todo el vecindario más caracterizado de la ciudad para elegir su representante.

La elección hecha fue recta e imparcial y era Corrientes la primera ciudad en elegir un diputado a la Junta Grande, resultando beneficiario de tal distinción el ilustre jurisconsulto José Simón García de Cossio.

La elección se realizó el 22 de junio de ese año 1810 y el cuerpo elector estuvo integrado por 33 personas, produciéndose la inasistencia de sólo cuatro de ellas. Aunque el reglamento del 25 de Mayo y la comunicación de la Junta no especificaban las condiciones que debían llenar los diputados, la Asamblea correntina clasificó a las personas en quienes podía recaer la designación de acuerdo con los primeros artículos de la Real Ordenanza del 6 de octubre de 1809, que disponía sobre los diputados que debían ser enviados a las Costas en el Reino en España.

José Simón García de Cossio se había recibido con título de abogado en la Universidad de Chuquisaca y en los años previos a la revolución de mayo ya había tenido participación en el Cabildo de Buenos Aires al lado de su amigo Cornelio Saavedra. Ya por entonces, su gravitación era noticia en el concierto de la política nacional.

La Plaza Mayor de Corrientes era el lugar de los grandes acontecimientos.

orría el año 1868...  y se producía la 4ta. Intervención Federal a Corrientes decretada por el Presidente de la Nación general Bartolomé Mitre, en plena guerra de la Triple Alianza, cuando ésta se libraba ya en suelo paraguayo.
Es que por entonces gobernaba Corrientes el federal Evaristo López, a quien lo había impuesto como gobernador el Coronel Nicanor Cáceres y esto desde el comienzo de su gestión había despertado escozor en las filas del liberalismo, que siendo mayoría en la provincia se le había escapado las riendas del poder provincial. Y esto sucedía en momentos en que se aproximaban las elecciones para elegir presidente de la nación, y era imprescindible contar con el gobierno para sostener con los electores correntinos la candidatura de un candidato presidencial afín. Es que de continuar Evaristo López en el poder los liberales descotaban que su influencia se volcaría a favor de su amigo Urquiza que pretendía volver al poder, en tanto que el candidato preferido de los "celestes" era Domingo Faustino Sarmiento. Por lo tanto los liberales se propusieron destituir del cargo al gobernador López.

El desenlace se da el 27 de mayo de 1868 cuando jóvenes militares con tropas a su cargo rodean la manzana donde vive el gobernador y le exigen la renuncia. Evaristo López firma su dimisión y se hace cargo del Poder Ejecutivo el Presidente de la Legislatura Francisco N. Escobar, que también estaba en el golpe.

Esto llevó a que la provincia se divida en dos: Cáceres en el sur con el apoyo de Urquiza se levanta en defensa de Evaristo López y en el Norte el nuevo orden reconocido por el mitrismo nacional, a través del Presidente de la Legislatura, reclama a Mitre su intervención.

El 18 de Junio de 1868 firma el decreto el Presidente de la República fundamentándolo en el artículo 109 de la Constitución que califica las hostilidades de una provincia a otra como hechos de sedición o asonada. Al mismo tiempo es designado el general Emilio Mitre como Comisario General con órdenes de actuar sobre el terreno.

En tanto se convocó a elecciones para renovar la Cámara de Diputados y su nueva composición consagro a Victorio Torrent como Presidente y por ende nuevo titular del Poder Ejecutivo. El proceso revolucionario entró así en su cauce definitivo y faltaban horas para que las armas dirimieran el conflicto en el campo de batalla.
Cáceres estaba acompañado de López Jordán y Justito Urquiza, quienes ya habían arroyado a las fuerzas del coronel Raymundo F. Reguera y cuando la suerte parecía haber vuelto la cara a los liberales, irrumpe el general Emilio Mitre desde Goya y neutraliza el enfrentamiento.

Finalmente, con la presencia del Ministro del Interior Eduardo Costa conferencian los dos sectores en la ciudad de Concordia y acuerdan el alejamiento político de Evaristo López, quien junto a su ministro José Hernández (autor del Martín Fierro) se radican en Entre Ríos.
El nuevo gobierno, ejercido provisionalmente por Torrent, posteriormente reconoció el triunfo de Domingo Sarmiento, quien sucedió a Mitre el 12 de octubre de 1868.

Presidente Bartolomé Mitre

Gobernador Evaristo López

Los oficiales liberales que destituyeron al gobernador López, la mayoría de ellos integraban el famoso y heroico Batallón 1 de Corrientes, de notable actuación en loa guerra del Paraguay.

orría el año 1822... y nacía el coronel Basilio Acuña, en Curuzú Cuatiá. Hijo de don Juan Manuel Acuña y Andrea Barbosa.


A los 19 años, poco después de la batalla de Pago Largo, se incorporó al Batallón Payubre a las órdenes de Joaquín Madariaga, debutando militarmente como "Porta Estandarte" en la batalla de Caá Guazú el 28 de noviembre de 1841, donde las fuerzas correntinas bajo el mando del general Paz, derrotaron al ejército entrerriano comandado por su gobernador Pascual Echagüe.

Participó en la tragedia de Arroyo Grande el 6 de diciembre de 1842 y tras su derrota, se escapó a los montes de Abalos, desde donde junto a Nicanor Cáceres y otros comprovincianos entraron en comunicación con los hermanos Madariaga que se hallaban exiliados en Brasil. Cuando estos encararon su gesta libertaria y cruzaron por Paso de los Libres a territorio correntino, se unieron a la causa y tuvo una gran actuación Basilio Acuña en Laguna Brava
Con el grado de capitán peleó en 1846 en Laguna Limpia contra las huestes de Urquiza, las que tomaron en esa circunstancia prisionero al general Juan Madariaga, hermano del gobernador.

Al año siguiente, fracasado el Tratado de Alcaráz, Rosas impuso su voluntad y Urquiza, pusilámine ante el mandato del gobernador bonaerense, apareció en la provincia dispuesto a echar al general Madariaga del poder. Viejos camaradas del general correntino defeccionan de sus filas y engrosan las del invasor: Vicente Ramírez (a) Ramírez Chico, José Verón, Juan Francisco Soto y Nicanor Cáceres. En su aguerrida división figura Basilio Acuña. Esta circunstancia y el hecho de haber proporcionado su padre Juan Manuel Acuña, caballadas a los invasores, lo determinan a continuar prestando servicios en la división de Cáceres. Por eso, en la batalla de Vences, desgraciadamente tuvo que empuñar sus armas contra sus propios hermanos sacrificados combatiendo bajo las banderas que repudiara desde su iniciación en la vida pública.
Después de Vences (27-11-l847) y triunfante Benjamín Virasoro le confió a Basilio la comandancia de Yaguareté Corá (hoy Concepción) en 1848. Al mando del coronel Cáceres integró el Regimiento 4º que con tanta eficacia lucho en la batalla de Caseros el 3 de febrero de 1852. Luego fue comandante militar de Mercedes y finalmente se retiró a Curuzú Cuatiá. Cuando en 1854 y 1855 Nicanor Cáceres invadió la provincia desde Entre Ríos con el propósito, en ambas oportunidades, de derrocar al gobernador Pujol, Basilio Acuña actuó con diligencia y eficacia para neutralizar las arremetidas del caudillo. La revolución liberal del 27 de noviembre de 1861 que derrocó al canónigo José María Rolón lo contó a Basilio como su gran héroe.
Finalmente, cuando el gobernador liberal José Pampín designa a Nicanor Cáceres al frente de la Comandancia del Sur de la provincia, sus correligionarios se enojan y se levantan contra el primer mandatario, por considerar que no era confiable el díscolo caudillo para ese cargo.
Los sucesos se precipitaron y cuatrocientos de los opositores se sitúan a pocas cuadras de la población curuzucuateña (en lo que hoy es el Parque Mitre) encabezados por Basilio Acuña, Juan Manuel Romero, Martín Rojas, Antonio Ezequiel Silva, Valerio Insaurralde entre otros. Los gubernistas dirigidos por el general Ramírez Chico y el coronel Isidoro Reguera acuden al campamento revolucionario con el objeto aparente de concertar fórmulas pacíficas. Pero llega Nicanor Cáceres y se resuelve el ataque sin mayor dilación. El 6 de agosto se produce el combate de Curuzú Cuatiá con consecuencia fatal para los opositores, quienes abandonan el campo dejando 15 muertos y una cantidad de heridos. Entre los primeros se hallaba Basilio Acuña, muerto por efecto de un golpe de lanza que le atravesó órganos vitales. Estaba casado con María del Tránsito Gómez.

Coronel Basilio Acuña