orría el año 1815... y los hermanos Robertson, fuertes comerciantes ingleses, establecían por su cuenta un correo entre las ciudades de Corrientes y Goya, corriendo ellos con los gastos de su mantenimiento.


El gobierno de Corrientes estaba ejercido por el Capitán José Silva, quien lo hacía en representación del oriental José Gervasio de Artígas, quien presidía en el litoral el Protectorado de los Pueblos Libres.


Este correo también transportaba correspondencia de vecinos y aún de las autoridades. Uno de los más eficientes empleados, a decir de los hermanos Robertson, era el correntino Leyva, hombre formal, honesto e imperturbable. Nunca parecía estar apurado y era al mismo tiempo el más exacto de los mensajeros.


Este empleado correntino funcionaba como una máquina. Viajaba en tiempo bueno y malo y en más de una oportunidad llevaba consigo importantes sumas de dinero. Nunca perdió una sola carta y además poseía una notable memoria, que le permitía recoger en distintas postas muchos mensajes verbales, los que cumplía fielmente.

Puerto de la ciudad de Corrientes

orría el año 1746...  y nacía Félix de Azara. El trabajo del naturalista español Félix de Azara constituye un notable ejemplo de lo que la capacidad de observación y la constancia en la investigación pueden alcanzar, pues tales fueron las únicas herramientas de este hombre que, sin formación científica previa, llegó a ocupar un lugar prominente en el ámbito de las ciencias naturales.


Félix de Azara nació en la localidad española de Barbuñales, en la provincia de Huesca, y estudió ingeniería militar en Barcelona. En 1781 formó parte de una comisión encargada de delimitar las fronteras entre las colonias portuguesas y españolas de América, continente en el que habría de pasar 21 años. A lo largo de este período, Azara se dedicó a estudiar la flora y la fauna, así como las costumbres de los pobladores y las características naturales de las tierras del Virreinato del Río de la Plata.


En su trabajo apenas disponía de medios de trabajo adecuados y se hallaba lejos de los ámbitos científicos y académicos, pese a todo lo cual recopiló una amplia serie de datos sobre decenas de especies animales hasta entonces desconocidas. En sus estudios definió la alteración del material genético que posteriormente se conocería como mutación, aunque no alcanzó a explicar su mecanismo.


Todo ello le valió a Azara gran reconocimiento en los medios científicos y elogios de figuras tan relevantes como Georges Cuvier o Charles Darwin. Murió en 1821 en su aldea natal, a la que se había retirado poco antes, tras haber rechazado el nombramiento de virrey de la Nueva España.

Félix de Azara