orría el año 1617... y por Cédula Real de Felipe III el Río de La Plata quedaba dividido en dos gobernaciones: la del Río de La Plata y la del Guayrá o Paraguay.

La primera la integraron las ciudades de Buenos Aires, Santa Fé, Corrientes y Concepción del Bermejo.

De todas ellas la principal era Buenos Aires y le seguía en importancia Corrientes, siendo las razones de esto su población estable que lentamente crecía, su industria agrícola y pastoril, la paz lograda poco a poco con los aborígenes de las zonas aledañas y su situación estratégica que la comunica por agua con Buenos Aires, Santa Fe, Asunción y las misiones Jesuíticas.

Como autoridad máxima de la provincia se desempeñaba el Teniente de Gobernador Salvador Barboza de Aguilar, quien venía cumpliendo funciones desde hacía siete años.

El primer gobernador del Río de La Plata (excluido Paraguay) fue Diego de Góngora y Elizalde.



Felipe III

orría el año 1825... y el General Las Heras advierte a Corrientes. Dirigió por intermedio de su Ministro de Guerra y Marina una comunicación al gobernador de Corrientes Pedro Ferré, en la cual lo imponía de los peligros a que se exponía su territorio ante la amenaza del Brasil.

Instaba además al gobernador correntino, a que sin perdida de tiempo, se proceda en esa provincia a levantar uno o más escuadrones de caballería de línea como parte del ejército Nacional.





Pedro Ferré

orría el año 1810... y se funda formalmente el pueblo Manuel Belgrano, quien en nombre de la Junta Grande resuelve a la vez una controversia que mantenía el Cabildo de Corrientes con el de Yapeyú por la jurisdicción del territorio que ocupaba el asentamiento. Belgrano paso por este lugar en su marcha hacia el Paraguay, hacia donde iba en busca de adhesión a la causa de Mayo.

El departamento de Curuzú Cuatiá está situado en el sur de la provincia de Corrientes, encerrado entre los ríos Miriñay y Mocoretá, al Este; Corriente al Noroeste; Arroyos Villanueva, Aguaí y Yaguarí, al Noroeste; y Arroyos Tuna, Basualdo, Barrancas y el río Guayquiraró, al Sur.

Algunos de los arroyos que recorren el departamento son: Pindó, María Grande, Pelado, Osamenta, Curuzú Cuatiá, Castillo, San Gerónimo, Pago Largo, Tunas, Villanueva, Barrancas, Basualdo, Aguaí y otros menores. Esta a 120 metros sobre el nivel del mar.

Estas tierras eran conocidas desde tiempo muy lejano por los guaraníes, quienes le dieron el nombre de Curuzú Cuatiá. Habían sentado allí sus reales varias tribus errantes: Mepenes, Mocohetá, Guayquirarog, Arubaí y Caingang, pertenecientes, casi todas ellas, a la gran raza Guaraní.

Eran tribus errantes, con características similares en su organización social, familiar, religiosa, y en sus hábitos alimenticios. Presentaban interesantes particularidades en el vestido, la vivienda y los adornos.

Los indígenas no se adaptaron a la llegada del español y sostuvieron violentas luchas contra el invasor, pero finalmente, a mediados del siglo XVII, el Cabildo de Corrientes decidió poner freno a esta situación y organizó expediciones armadas. Ante una serie de violentos ataques de los españoles, y luego de ser derrotados, los indígenas sobrevivientes emigraron a Misiones.

Una vez que estas tierras quedaron libres del peligro que representaban las tribus, los españoles comenzaron a asentarse en ellas.

Existía en estas tierras una cruz grande con letras, que el tiempo y las quemazones habían borrado, aunque en 1781 aún había vestigios; desde aquí, pues (decía el escrito) acordaron los de Corrientes con los de Yapeyú hacer un cordón con nueve algarrobos, dichos árboles servirían de líneas divisorias a ambas pertenencias.

El conflicto con Yapeyú surgió primero a partir del asentamiento de estancias y se agravó más aún cuando poco después, a fines del siglo XVIII, se produce la autorización del Cabildo de Corrientes a don Tomás del Castillo para levantar una Capilla en el lugar que nucleaba a los pobladores; y en 1793 se encrespan más las relaciones cuando el Virrey Marques de Avilés y Fierro autoriza al Juez Comisionado don José Sambrana la fundación de un poblado alrededor de la Capilla. Y el poblado se organiza entonces alrededor de la Capilla, que era atendida periódicamente por los Párrocos de San Roque y de Santa Rita de Esquina, a la que afluían pobladores desde larga distancias.

Se funda el pueblo y se reparten tierras a 64 pobladores, proponiéndose como nombre para el asentamiento el de "Avilés y Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatía".

Yapeyú inicio sus reclamos, entonces el Virrey le otorgó la jurisdicción del Pueblo y por una disposición del 18 de julio de 1.800, se fija una línea imaginaria que divide la región en dos: de las nacientes del Gualeguay hasta las puertas del Paiubre, y desde allí hasta el Iberá.

La decadencia de las Misiones era notoria y los pobladores de Curuzú Cuatiá y el mismo Cabildo no abandonaron la esperanza de reintegrarlo a la jurisdicción de Corrientes.

El problema lo soluciono finalmente el Vocal de la Junta de Mayo, Don Manuel Belgrano, quien creó oficialmente el 16 de Noviembre de 1810, el pueblo de "Nuestra Señora Del Pilar de CURUZÚ CUATIÁ", señalándole una extensa jurisdicción que alcanzaba por el Este las costas del Mariñay. El Cabildo de Corrientes quedaba a cargo del nuevo pueblo.

Belgrano había salido de Buenos Aires con un modesto ejército de 200 hombres el 26 de septiembre de 1810, pasó por San Nicolás donde sumó 357 hombres y el 1º de octubre llega a Santa Fe, donde permaneció varios días. Allí compró telas de color amarillo, rojo y azul para confeccionar la bandera para su ejército. Cruzó el río y llegó a Paraná el 9 de octubre, de donde salió el 2 de noviembre arribando a Curuzú Cuatiá el día 7 en horas de la tarde.

Manuel Belgrano

Indios guaraníes

Cabildo de Corrientes

orría el año 1825... y muere José Antonio Virasoro, cuando se produce un levantamiento revolucionario en San Juan y un numeroso grupo armado atacó la casa del gobernador que almorzaba con algunos parientes y familiares. Fueron muertos violentamente los hermanos José Antonio y Pedro Virasoro, un hermano político Tomás Hayes, los oficiales Quirós y Cano y muchos otros que quisieron defender al gobernante. Solamente fueron respetadas las mujeres, entre ellas la esposa de José Antonio doña Elena González de Lamadrid.

José Antonio Virasoro nació en Corrientes en el hogar del piloto y cosmógrafo español natural de Vizcaya, don Juan Asencio Virasoro y de la dama correntina doña María Mercedes Corrales, hermano de Benjamín, José Miguel, Pedro y Cayetano, éste último fusilado por orden del Mariscal López durante la guerra contra el Paraguay.

José Antonio Virasoro formó parte de los ejércitos correntinos en las batallas de Pago Largo, Caá Guazú y Arroyo Grande y luego estuvo junto los Madariaga en la Cruzada de los Ciento Ocho, contribuyendo a encumbrar en el gobierno de Corrientes a Joaquín Madariaga. Pero luego, siguiendo a sus hermanos que se habían pasado a las filas urquicistas, él también tomó ese camino. Bajo el mando de Urquiza participó en las acciones de Laguna Limpia y Vences, esta vez contra los Madariaga.

Ya en el gobierno su hermano Benjamín, le fue confiada la Comandancia General de Fronteras con asiento en Paso de los Libres. Allí el 12 de julio de 1849 obtuvo un triunfo en Cuahy Grande, contra paraguayos que invadían nuestro territorio.

Fue de los jefes correntinos que acompañaron a Urquiza en la campaña a la R.O. del Uruguay para enfrentar a Oribe y luego en Caseros para vencer a Rosas. Derrocado su hermano Benjamín del gobierno de Corrientes, llevó a cabo varios intentos para tratar de conmover el ambiente político de la provincia desde la R.O.U. y desde Entre Ríos sin lograr su objetivo. El 2 de marzo de 1857 el presidente de la República le reconoció el empleo de coronel en el ejército de la Confederación.

Producido en San Juan el asesinato del general Nazario Benavídez, gobernador de la provincia, una comisión interventora enviada por el gobierno de la Confederación, lo designo gobernador interino a José Antonio en enero de 1859. Esto fue recibido con desagrado por muchos sanjuaninos, acentuándose esta sensación cuando en septiembre del mismo año fue elegido titular. Su carácter irascible y altanero y sus procederes pocos flexibles contra los sectores liberales lo llevaron a enemistarse con todo el mundo.

Desde Buenos Aires se desató una dura campaña en su contra, dirigida por Domingo F. Sarmiento, que hablaba abiertamente de su eliminación. En un violento artículo, publicado el 23 de noviembre cuando todavía no había llegado a la metrópoli la noticia de asesinato, Sarmiento aplaudía en El Nacional el derecho de los liberales sanjuaninos a deshacerse de su tirano "a todo trance".


José Antonio Virasoro

Benjamín Virasoro