orría el año 1865... y las tropas paraguayas comenzaban a hacer abandono del territorio correntino. Lo mantenían ocupado desde el 13 de abril de ese año, fecha en que invadieron con la pretensión de llegar hasta el Uruguay. El ejército del Paraguay comenzó a sentirse sin posibilidades fuera de sus territorio a partir de la derrota que sufriera cuando las fuerzas de la Triple Alianza recuperaron la ciudad de Uruguayana, el 19 de septiembre de 1865.

El Mariscal Francisco Solano López había ordenado el repliegue total de sus fuerzas y los 27.000 soldados que permanecían sobre el territorio de Corrientes comenzaron lentamente a retirarse. Utilizaron el cruce por Paso de la Patria y fue la ciudad de Corrientes la primera en comenzar a sentir el alivio, ya que al producirse la invasión, la ocuparon como base de operaciones.

Al alejarse el ejército paraguayo, las fuerzas aliadas (Argentina, Uruguay y Brasil) efectuaron también el cruce del río Paraná por Paso de la Patria y se inició así una interminable lucha por espacio de cinco largos y penosos años, entre los que se apuntan con variadas suertes los combates de Itapirú, Estero Bellaco y la más grande batalla librada en la historia de América del Sur hasta ese momento: Tuyutí, donde las pérdidas humanas sumaron 13.000 paraguayos y unos 4.000 hombres aliados.

El 22 de octubre la totalidad de las tropas paraguayas de ocupación abandonaron la ciudad de Corrientes. Si bien existía una sensación de alivio por el abandono de las fuerzas paraguayas, la población de Corrientes estaba prácticamente sin autoridades y a la espera de las tropas de la Triple Alianza, que comandadas por el general Mitre, venían avanzando desde el sur de la provincia. La vanguardia de ese ejército la constituían los brasileños.

El 30 de octubre llegó Mitre a Mercedes con numerosos enfermos en sus filas. El emperador del Brasil había regresado a Río de Janeiro y Mitre quedó al frente de las operaciones.

La ciudad de Corrientes se salvó milagrosamente del saqueo, por la mediación que llevó a cabo ante los jefes paraguayos el Comandante Caimi, capitán de la corbeta italiana "La Veloce".

Gobernador Manuel Ignacio Lagraña
Desiderio Sosa tuvo un desempeño brillante como militar