orría el año 1812... y Toribio de Luzuriaga era designado teniente de gobernador de Corrientes, en reemplazo de Elías Galván. Lo decidió el Triunvirato dado el agitado clima político que vivía Corrientes.

Estuvo poco tiempo, ya que el 2 de diciembre, pese al ruego de los pobladores, Luzuriaga fue trasladado a Buenos Aires el 2 de diciembre de 1812.

Ese año habían marchado a Buenos Aires noventa jóvenes para integrar el Ejército de Granaderos a Caballo que organizaba San Martín. Entre esos ellos fue Juan Bautista Cabral.

El reemplazante de Luzuriaga tardó más de un año en ser designado, el 5 de julio y recién el 23 de septiembre de 1813 fue José León Domínguez quien asumió el cargo.

Este militar cuyano tuvo destacada actuación en Buenos Aires desde las invasiones inglesas como subteniente en 1806 y tres años más tarde obtenía la graduación de Teniente Coronel. Fue uno de los más entusiastas agitadores de 1810 y luego integró el ejército que marchó al Alto Perú.

El cargo lo ocupó hasta que fue depuesto en 1814 por Juan Bautista Méndez, afiliado a los federales artiguistas, quien lo sucedió al frente de la Provincia.

Su gobierno en Corrientes fue el último de los cuatro primeros años que siguieron a la Revolución de mayo, y el que precipitó a Corrientes al período de definición de su organización política como Estado Provincial. Al cesar en el gobierno de Corrientes continuó su acción en el ejército.

Coronel Toribio de Luzuriaga

orría el año 1814..y el coronel Genaro Perugorría, delegado de Artigas en Corrientes durante la vigencia del Protectorado de los Pueblos Libres, junto a su amigo Fernández Blanco, comunicaban en forma secreta al Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas lo ocurrido en la sesión del Congreso Provincial 5 días antes, sobre la decisión de apoyar a Buenos Aires y abandonar al oriental.

Al mismo tiempo, Perugorría y Fernández Blanco solicitaban a Buenos Aires el envío de por lo menos 300 hombres para hacer frente a la segura reacción artiguista.

También los correntinos solicitaban protección al teniente de gobernador de Santa Fe, general Eustaquio Díaz Vélez y al jefe de la escuadrilla patriota del Paraná.

Esta decisión le costó la vida posteriormente a Perugorría, porque reaccionó Artigas y lo hizo perseguir con Blas Basualdo hasta capturarlo en Campos de Colodrero y luego lo hizo fusilar en su Campamento.

Casa de la familia Perugorría, hoy quedan restos sobre la avenida Plácido Martínez 

orría el año 1824....y se sancionaba la Constitución de la Provincia de Corrientes. Era el segundo Congreso Provincial Constituyente que se instalaba, ya que el primero que funcionó en 1821 había sancionado la primera norma mayor con la redacción de lo que se llamó Estatuto Provisorio Constitucional

En esa circunstancia, con la nueva sanción quedaba modificado el Estatuto y se pasaba a denominar Constitución Provincial. Ambas normas contaron con la redacción de una de las plumas más brillantes de la época: José Simón García de Cossio. Entre los puntos destacados aparece la supresión del Cabildo como figura rectora en la conducción del gobierno.

Presidió la asamblea reformadora el representante de La Ensenada Juan José Cabral y la vicepresidencia la ocupó el representante de la Capital Juan Paulino Cabral, en tanto Angel Mariano Vedoya, diputado por Caá Catí, se desempeñó como secretario. Completaron la Asamblea: Juan Baltasar Acosta (Empedrado), Manuel Serapio Mantilla (Las Saladas), José Vicente Fernández Blanco (por Esquina), Manuel Antonio Maciel (Itatí). Juan José Arce (San Roque), José Vicente García de Cossio (El Palmar), Conrado López (Capital), y Manuel José Fernández (Yaguareté Corá - hoy Concepción).

La Asamblea sancionó el 15 de septiembre la nueva Constitución y la promulgó el 24 de septiembre de 1824. Establecía la nueva norma mayor la elección en dos grados para la composición de la Legislatura y restringía las facultades del Poder Ejecutivo fuerte. Se dio nueva organización al Poder Judicial y fue suprimido el Cabildo, imitándose la decisión tomada por Buenos Aires. El mandato del gobernador al igual que el del Congreso permanente se determinó en tres años.

En noviembre de 1824 se realizaron las elecciones para el Congreso Provincial y, una vez constituido, fue presidido por José Vicente García de Cossio, ocupando la vicepresidencia Juan Francisco Cabral y la secretaría Juan Nepomuceno de Goytía. Este cuerpo se abocó a la elección del nuevo gobernador, siendo elegido Pedro Ferré, a quien se le dio el grado de coronel de Ejército. Esta elección fue una especie de transacción entre los jefes militares y los civiles.

Por entonces nos representaban en el Congreso Constituyente Nacional José Francisco Acosta y José Antonio Ocantos. La Constitución Provincial sancionada en esta fecha, recién se la volvió a modificar en 1856 para adecuarla a la sancionada en Santa Fe en 1853.

Cabildo de Corrientes

Casa de José Vicente García de Cossio

orría el año 1877.... y se constituía el Partido Autonomista de Corrientes, con su divisa colorada, cuyos hombres venían actuando en la Provincia bajo el rótulo de “federales”.

Su fundador es Manuel Derqui, hijo de quien fuera Presidente de la Confederación, quien tras su renuncia se radicó definitivamente en esta provincia. Los autonomistas consagraron 10 gobernadores en su historia, 4 solos, cinco con el Pacto Autonomista-Liberal y uno con la Concordancia.

Su líder máximo fue el dos veces gobernador Juan Ramón Vidal, quien además posee el record argentino de permanencia en el Congreso de la Nación: 34 años y cuatro meses.

Por entonces se producía “La Conciliación” en Plaza de Mayo el 7 de octubre de 1877 con el abrazo Alsina-Mitre. Del acuerdo de estos dos líderes resultó la fórmula integrada por Carlos Tejedor y Félix Frías para la gobernación de Buenos Aires. Otra muestra de integración fue la incorporación al gabinete nacional de los mitristas José María Gutiérrez, director de La Nación y del veterano Rufino Elizalde.

A partir de 1876 se hizo cada vez más notoria la división del autonomismo nacional, entre quienes eran partidarios de la conciliación, cuya figura más notoria era Antonio Cambaceres y quienes encabezados por Aritóbulo del Valle, se oponían a ella. Con Del Valle quedan Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen y nace así el Partido Republicano, fundamentalmente sustentado por los sectores más jóvenes y renovadores que no aceptan la “conciliación” y se separan del movimiento. No aceptaron el abrazo de Alsina y Mitre, entendiendo que el líder federalista abandonaba la causa al unirse al jefe liberal. También, aunque un poco rezagado, Sarmiento se une a la causa y surge el nuevo partido político Republicano, que tiene su expresión en las páginas del diario “El Nacional”.

La salida de los delvallistas facilitó la reconstitución del Partido Liberal al aproximarse mitristas y alsinistas a partir del abrazo y el heredero político de este proceso parecía ser Adolfo Alsina, en quien se veía el futuro presidente. Pero su muerte, en diciembre de 1877 a la edad de cuarenta y nueve años fue, al decir de Octavio Amadeo, como el hundimiento en el mar de un buen buque insignia. Su sucesor en el Ministerio de Guerra fue el joven tucumano Julio Argentino Roca, quien será también su reemplazante en la herencia política vacante.

Esta gran política de conciliación que se impulsa “significaba nada más y nada menos que la posibilidad de reconstruir el Partido Liberal heredero del viejo Partido Unitario, con sus méritos y sus defectos; sus recelos y desconfianzas, su doctrinarismo y su petulancia, sus principios y el patriotismo y el talento de sus grandes hombres. Se hubiera podido, tal vez, crear así una fuerza más avanzada, más democrática, más orgánica, más importante, con la unión de los hombres ilustrados que tenía el país en una gran causa común”. Pero la inesperada muerte de Alsina a los 47 años deja esta posible gran obra política inconclusa. Al desaparecer él, falta su gran autoridad para imponer la conciliación y las querellas dividen otra vez a los partidos. Mitre ofrece nuevas bases a los autonomistas para restablecer la unión del Partido Liberal, pero éstos las rechazan.

En síntesis, que bueno hubiera sido para nuestro sistema Republicano, que como en la mayoría de los países civilizados del mundo sucede, prevalecieran hasta hoy autonomistas y liberales disputándose la alternancia en el poder como reaseguro de un buen sistema democrático, donde conviven expresiones diferentes pero con un norte común, el mejor porvenir.

Manuel Derqui fundador del Partido Autonomista

Juan Ramón Vidal